Un día de lluvia.
¿Nunca te ha pasado que la lluvia te afloja?, no te apetece hacer nada solo estar con el ordenador y con la manta.
Pues una tardes de esa una chiquilla salió a la calle.
Nada más salir de su portal abrió el paraguas y empezó a caminar.
Iba sin rumbo ninguno, eran calles estrechas, muy antiguas, estaban llenas de charcos pero a ella no le importaba ya que llevaba unas botas de agua e iba metiéndose en todos lo charcos que encontraba.
Se sentó en una plaza que había en lo alto del pueblo desde la cual se veía todo lo que rodeaba aquel maravilloso pueblo.
Mientras estaba fantaseando e imaginando se levanto un fuerte viento el cual se llevó el paraguas, empezó a correr detrás de él pero llego un momento que empezó a volar sobre las praderas y ya no podía alcanzarlo.
Decidió irse a su casa cuando llegó al portal vió una nota que ponía, Cariño he salido espero que te hayas llevado las llaves porque no hay nadie en casa, un beso, Mamá.
Ella muy mosqueada se fue en busca de refugio, cruzo la plaza grande y justamente cuando iba a cruzar bino una moto y la mojó entera, el motorista siguió su camino riéndose.
La muchacha cogió una cuesta que conducía hacia abajo del pueblo y la bajó cuidadosamente para no resvalarse.
Siguió andando por esa carretera y encontró un cartel en el que ponía el nombre de la aldea, siguió tu cruzó un puente que había, tras ese puente encontró un desvío, era un camino de piedras e hierba, tomó el desvío, siguió andando y a eso de nos 4 minutos andando se encontró con un túnel muy corto y debajo de él un tractor abandonado, allí se podía refugiar hasta que acampase un poco.
Se tumbó en la parte trasera del tractor y cerró los ojos, se quedó dormida.
Al despertar se dió cuenta que estaba tapada con una manta, pero seguía mojada.
Se incorporó y vió la moto que la había mojado y a dos metros del tractor un chaval jovencito.
Él se acercó a ella le apartó sus rizos mojados de la cara y le preguntó: ¿qué haces aquí?
Ella al ver su bello rostro sonrió y le contó lo ocurrido, terminando la explicación con un estornudo.
A él le salió una carcajada ya que se dió cuenta de que había sido el que la salpicó con la moto.
De pronto todo se silenció, los dos se quedaron mirando y se fueron acercando poco a poco, ella dándose cuenta de que a continuación venía un beso cerró los ojos, se besaron y los dos sintieron como si todo en ese instante se parase, nunca les habia pasado eso.
Al terminar el beso los dos se quedaron totalmente callados durante un buen rato.
Pasaron 5 minutos y todo seguía en silencio, hasta que los dos fueron a hablar a la vez, ella sonrojada le cedió la palabra.
Él dijo que se estaba haciendo de noche que si le apetecía hacer algo o quería irse a casa, a lo que ella le respondió: ¿Algo como qué?
Él riéndose contestó : Pues tengo algo en mente solo me tienes que responder a algo, ¿ Te vendrías conmigo a donde sea?
A lo que ella respondió sin pensárselo dos veces: Sí, pero vayamos a donde vayamos vamos ya, no me lo quiero pensar dos veces.
Dejaron la manta en el tractor y se montaron los dos en la moto, ella lo agarró bien fuerte, y arrancaron.
Salieron por donde ella entró y siguieron por la carretera que le mostró el desvio, subían por una carretera hasta que apareció una cruz roja abandonada, aparcaron y se sentaron en un banco que había.
Ya era de noche pero algo se veía, lo justo y necesario, la moto, a él y a ella y muchísima estrellas en el cielo.
Empezaron a bromear sobre las historias que podían contener cada estrella, cuando quedaron sin conversación se dieron otro beso, este mejor que el anterior.
Se sentían agusto el uno con el otro y estuvieron un rato más abrazados.Pasó el tiempo muy deprisa y cuando ella se quiso dar cuenta eran las 2 de la mañana y le pidió que la llevase a casa.
Ella al llegar a su portal le dijo: Prometeme que mañana nos vamos a ver que esto no ha sido solo hoy.
Él para que le creyese le dió un collar que llevaba de pulsera y le dijo que si se lo pone mañana seguro que se ven, se dieron un beso de despedida y ella entró en el portal.
Ya habían llegado sus padres, entró sonriente y tocando el collar el cual se lo había puesto en el cuello, entro en su cuarto y se durmió.
A la mañana siguiente la despertó un susurro en el oído, era su madre llamandola porque iban a ir a desayunar al bar.
Se levantó se ducho y cuando estaba vestida y ya lista se miró al espejo y al ver que tenía el collar puesto le salió una gran sonrisa, puesto que no había sido un sueño, ya que era lo que más temía.
Fueron a desayunar y cuando ya salían del bar pasó el con la moto y llevaba una cesta. Se despidió de sus padres y fue a saludarlo.
Ella.- ¡Buenos días!
Él.- ¿Qué tal has dormido preciosa?
Ella.- Muy bien me vigilaba los sueños tu collar.
Él.- Ves, te dije que si lo llevabas me ibas a ver.
Ella.- Si.. por cierto, ¿A donde vas con esa cesta?
Él.- A un picnik con una chavala guapisima, muy maja, y que esta por mí.
Ella decepcionada miró hacia el suelo y cuando se iba a ir con sus padres ...
Él.- Eres tú.. ¿ te vienes o tienes algo que hacer?
Ella.- mmmm... no sé, no sé, ¡Pues claro que voy tonto!
Se montó en la moto y se fueron por el camino ella le preguntó varias veces que hacia donde le llevaba él le dijo que se callase y que confiase en él.
Llegaron a un prado entero verde, ya estaba seco de la lluvia de la tarde anterior.
Echaron una manta sobre el césped y sacaron las cosas, comieron, rieron y cuando ya no podían comer más se tumbaron después de recogerlo todo.
Estando tumbados se miraron y se besaron, el le acarició el cuello, la barriga y fue bajando, se fueron quitando la ropa y una vez desnudos se quedaron parados un momento, como archivando eso para recordarlo, y continuaron.
Al terminar se quedaron en ropa interior y abrazados, él se sacó un cigarro y le ofreció a ella.
Los dos, en ropa interior, en un prado verde, fumando después de un maravilloso momento juntos.
Estuvieron abrazados durante dos horas, ya pasadas estas decidieron ir a casa a ducharse para quedar e ir a cenar a algún sitio romántico.
Mientras bajaban por el sendero ella vió algo entre la hierba, le pidió que parase que se iba a acercar a ver lo que era, lo que le dijo: Vale, me ha gustado mucho estar contigo tanto ayer como hoy, te quiero no me olvides, ¿vale?.
Ella sin entender nada se fue hacia el paraguas y justamente cuando iba a cogerlo se resvaló y se calló al suelo.
Cuando despertó estaba todavía en la plaza que se había quedado dormida, ni se le había escapado el paraguas, ni había conocido a nadie.
Dió vueltas por todos lados pero no vió al chaval.
Volvió a su casa empadada y muy decepcionada, cuando estaba desnudándose para ducharse vió encima de su escritorio algo, se acercó y era el collar de él, había una nota al lado en la que ponía: Felices sueños, los guardaré y te esperaré en ellos, te quiero FDO: el motorista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario